sábado, 31 de enero de 2009

yodi belen


viernes a las 4 de un verano viejo
Disfruta el silencio, y los recuerdos se me amontonan en los ojos cerrados, de luces bajas y cuerpos que se mueven con suavidad, cantando, grabándose de la sensación de esa vos, común a todos los que estamos ahí. Un cigarro en la mano de ella, el juego de los pasos confundidos por el alcohol, y yo de espectadora amante del lo que significa la diversión de los otros. Un lugar que abrigo nuestra amistad, y una canción que sabe a encuentros de veranos y noches secretas, abrazos de despedida hasta mañana, ese abrazo que nos hace dramáticas por un adiós de paradero. Ahí me quede. Y ahora su llamada, me conecta a esa suplica de no te vallas nunca, que me esfuerzo en evitar por estos días. El tiempo no me gusta, pero es un gran aliado, y me dice que los absolutos son lejanos a esta vida corta, los siempre y nunca se me ocurren mucho tiempo. La quiero igual que antes, y las horas pasan rápido cuando de escuchar se trata. Pero seria posible esperar aprender a desarmar los deseos de abandonarme a palabras absolutas, que me enternezcan hasta los huesos?

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