domingo, 19 de julio de 2009


Quiero decirte que te amo. Desde que nos conocimos, sentados juntos en una clase de idiotas, haciendo idioteces y diciéndolas sin cesar, desde el primer momento te he amado con la mirada. Hasta hace un día o dos, que hemos "dormido" juntos.Somos tan y tan iguales....necesitabas un ángel, y resulta que llegó antes que yo. Pero unos meses después aseguraste que querías estar conmigo, que yo te proporcionaba una estabilidad, que querías una mujer, no una niña.Pero no dejaste a tu ángel. Tengo muchas preguntas que no me atrevo a hacerte por temor a que te sientas forzada, o agobiada.Me duelen y de vez en cuando me corroen por dentro, pero no quiero que a ti te hagan el mismo efecto. Por qué sigues necesitando a tu ángel? Por qué crees que me harás daño? Qué querrías que hiciese para quedarte conmigo para siempre?Has tenido una vida llena de problemas, y te han hecho tropezar miles y miles de veces, y siguen haciéndolo. Tu querías alguien en el cual poder apoyarte. Y vino él. Pero vine yo también, y te amé aún más. Todo ha ido muy rápido, lo sé.Quisiste calmar lo nuestro, pero te gustó que acelerase, que en una semana estuviésemos en la cama abrazándonos de tal forma que parecía que nadie podría separarnos nunca, y que todos los relojes se parasen en aquél instante.Y ahora, que hemos llegado tan lejos, me horroriza pensar que te has hartado de mí. Por favor, no te canses de mí.¿Puedo ser yo tu ángel?

sábado, 31 de enero de 2009

yodi belen


viernes a las 4 de un verano viejo
Disfruta el silencio, y los recuerdos se me amontonan en los ojos cerrados, de luces bajas y cuerpos que se mueven con suavidad, cantando, grabándose de la sensación de esa vos, común a todos los que estamos ahí. Un cigarro en la mano de ella, el juego de los pasos confundidos por el alcohol, y yo de espectadora amante del lo que significa la diversión de los otros. Un lugar que abrigo nuestra amistad, y una canción que sabe a encuentros de veranos y noches secretas, abrazos de despedida hasta mañana, ese abrazo que nos hace dramáticas por un adiós de paradero. Ahí me quede. Y ahora su llamada, me conecta a esa suplica de no te vallas nunca, que me esfuerzo en evitar por estos días. El tiempo no me gusta, pero es un gran aliado, y me dice que los absolutos son lejanos a esta vida corta, los siempre y nunca se me ocurren mucho tiempo. La quiero igual que antes, y las horas pasan rápido cuando de escuchar se trata. Pero seria posible esperar aprender a desarmar los deseos de abandonarme a palabras absolutas, que me enternezcan hasta los huesos?